Un informe reciente del Instituto conmemorativo Gorgas revela que son tan preocupantes las estadísticas de muerte en Panamá por homicidio, accidentes y suicidios, que las que tenemos por causas de infartos cardiacos, tumores cancerosos, diabetes o el SIDA.
Por otro lado, parecen haberse controlado, según los entes de salud, los distintos problemas epidemiológicos, sin embargo, es necesaria aún una política más agresiva de orientación en materia de salud, y políticas culturales en materia de prevención de enfermedades y riesgos sociales.
Esto se desprende del reciente estudio para elaborar un plan para el desarrollo científico-tecnológico en materia de salud, donde podemos observar aspectos ambientales que contribuyen al deterioro del medio ambiente, tanto como la contaminación del agua y el aire, todo esto paralelo a la crisis global y la violencia social que se ha convertido en un verdadero flagelo regional.
Todo esto ha dado margen a que se incrementen problemas de salud, como las afecciones cardiacas producto del estrés, la ansiedad, conflictos familiares, el desempleo y la marginalidad, lo que viene a ser una causal primaria en la ola de criminalidad que afecta a la sociedad panameña, siendo este uno de los temas a debatir en el “diálogo por el cambio” propuesto por el Presidente de la República Ricardo Martinelli.