De hecho, la noticia de que la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe realizadas en México dejó puestas las bases para la conformación de este nuevo espacio de integración y coordinación política subregional, han sido recibidas con beneplácito en Washington.
En el Departamento de Estado dijeron darle la bienvenida a la iniciativa ya que consideran que potencia las posibilidades del intercambio de ideas en la región.
Mientras que en la OEA, cuya sede está ubicada en la capital estadounidense, dicen no tener razones para temer que el nuevo organismo termine restándole importancia, como parece ser la intención de algunos gobiernos latinoamericanos que suelen ser muy críticos con el foro, como Venezuela o Bolivia. "Prácticamente todos los países que asistieron a la Cumbre de Cancún son fuertes aliados de los EE.UU. y estamos trabajando en iniciativas comunes", dijo la portavoz de la oficina de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Virginia Staab.