El aparato tiene como eje una estera transportadora de unos tres metros donde el viento aparta papeles y plásticos, luego electroimanes atraen los metales, y el agua separa residuos pesados de los de baja densidad.
La trituración, que afecta vidrios pero no metales, es otro de los mecanismos usados.
La idea partió de estudiantes que fueron “desafiados” a presentar soluciones y avanzó en diálogo con las personas dedicas al reciclaje, explicó a Tierramérica el profesor Claudemir Oldoni, que orientó el proceso. Ya aparecieron dos empresas interesadas en el aparato, que aspira a un premio en una feria de innovaciones que se realizará en marzo en Río de Janeiro, agregó.