El material sintético, hecho con capas de galio, azufre y un compuesto de antimonio, es muy selectivo. Los investigadores han comprobado que es muy eficaz en retirar el cesio generado con los residuos nucleares, algo muy difícil de lograr por métodos convencionales.
En los experimentos, el cesio fue retirado de una disolución rica en iones de sodio. Dicha solución tenía concentraciones similares a las presentes en los residuos nucleares líquidos reales. Es el mismo cesio, a decir verdad, el que provoca un cambio estructural en el material, provocando que cierre sus poros o ventanas, y que atrape a los iones de cesio en su interior.